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19/12/11


-¿Qué repercusiones me incumbirían irreversiblemente a mi?-inquirí cabizbaja.

-Si es efectiva la intención, resultaría imposible que fallezcas en el procedimiento si ese es tu temor. El conjuro constituye en su misma metodología tantos criterios válidamente argumentados por la ciencia, que razonaría no podrían dirigirte suficiente daño.

-Suficiente-reitere con ironía dejando mis ojos en blanco.

-Ginnevra lo explico así. En la sangre existen cientos de elementos figurados o células responsables de defender los nutrientes principalmente, que responden a la actividad del sistema inmunológico. Básicamente, un ejercito brillante que destruye bacterias en presencia de infecciones y transporta oxigeno simultáneamente. Es en efecto extraordinario lo que ocurre en nuestro interior. La sangre-refería comunicando sus interpretaciones con las manos-, refugia fragmentos celulares pequeños, libres en la circulación sanguínea, denominados plaquetas.

-¿Cuál es su finalidad?-enarqué una ceja suscitando ironía adicional.

-¿Qué ocurriría si ahora mismo figurara cortarte bajo la disposición de una daga aguda? Las plaquetas compondrían suficientes obstrucciones que impedirán que la herida continúe despidiendo sangre, constituyendo una red que atraparía los necesarios glóbulos rojos que se coagularían entonces y formarían finalmente un recubrimiento útil para evitar una hemorragia progresiva.

Una bicicleta en veloz marcha ignoró nuestro rumbo. Los prudentes reflejos de Lorcan paralizaron mis pasos y obstaculizaron futuros impactos. Sonrió satisfecho con sus intenciones heroicas.

-La práctica de este mecanismo, deshace los modos operativos de las plaquetas y por ende, sucedes a disponer proporcionado control sobre tu circulación y yo, una descarada satisfacción del evento.

-Hablamos de posibles hemorragias-observe sobresaltada, disimulando las partículas de pánico efervescentes en mí sangre. Cuanta ironia.


18/12/11

Continuación: Relato Original.

-¿Sobrevivirás gracias a mi sangre?-cuestioné aterrorizada. En mi ser se componía una imperativa necesidad de gritar, refugiarme en el escondite más ingenioso del continente y encontrar auxilio inmediato. Mi piel exhibía estremecimiento como producto de las interpretaciones personales infundidas, desde las intenciones del individuo que se erguía ahora con firmeza frente a mí, sonriendo con modestia y encanto.

-Entre mis ambiciones no procuro herirte, Chuck-aseguró buscando ofrecer la calma que su sarcástica conducta había removido de mi organismo-. Necesito recuperar la confianza de mi padre, de mi abuelo y en especial de mis hermanos. Llevo una década sin disponer de fracciones de sangre en ninguna propiedad. Supondrán con anticipación que sobrevivo gracias a la sangre animal, una humillación considerando el discreto linaje-desvió su mirada del cristal de mis anteojos y proyecto un par de piedras a la densas profundidades del bosque.

-Y… ¿No es más cauteloso así?- intuí ingenuamente.

-No para los superiores del consejo dirigido bajo las instruidas fuerzas de Vlad. Ellos sentenciarán destruirme finalmente- Lorcan comenzaba a musitar los términos que componían su oración. La plaza de Cotswolds exponía una bienvenida apresurada dando justicia al ritmo laboral de sus pobladores. Saludaba algunos componiendo un educado ademán y pretendía no exceder su concentración en conversaciones inapetentes-… Aun cuando resulta una oferta tentativa, me gustaría culminar algo antes por la biblioteca pública. No presumo de un tiempo suficiente para ello.

-¡Elliot! Buen día-exclamó un joven encargado de la repartición de diarios. Se aproximó a Lorcan con una sonrisa entusiasta.

Identifiqué como Lorcan murmuraba maldiciones y fingía una sonrisa agradable. ¿Elliot?

-Llevo prisa, Pete. Te encuentro luego-me dirigió una sonrisa inocente característica de los chiquillos suplicantes de consideración al concluir una travesura-.Identidades falsas. Es allí donde participaras con tu brillante actuación. Hace unos años investigué que existen conjuros o encantamientos destinados a la retención o control sobre los nutrientes del organismo, en este caso la sangre. Te engañaría si te hiciera creer que probablemente no nos veamos en la hazaña de disponer de tu sangre para seducir mis labios y mi satisfacción absoluta, pues solo sería un proyecto de apariencias, en donde tú te reflejarías como mi fracción de sangre ante mi sociedad y yo como el amo de tus casualidades que por cierto no existen.

-Precisas que me engañarías… ¿por qué es así? ¿Cometerás lo contrario?

-Te necesito Chuck-insistía suplicante-, solo alguien como tú podría aplicar ese encantamiento.

-O esa maldición-critiqué el sentido de su propósito.

-No puedo continuar subsistiendo a base de un sustento insuficiente de vida mortal. Es paradójico, sin embargo, voluntariamente estaría dictaminando una sentencia de muerte lenta e irreversible a mi persona. Jamás había resultado tan delicado y comprometido, el hecho de mantenerme firme en mis convicciones.

-Pero hay un detalle que ignoras aun. ¡Yo no soy una bruja!-sostuve fingiendo veracidad en mi observación-, ¿por qué no prolongas tu existencia y reduces tu sed de necesidades consumiendo la esencia de otras jovencitas?

-No soy un asesino serial. Desde hace diez años resolví que no continuaría sobreviviendo a merced de esa clasificación. Me empeñé en encontrar una bruja.

-¿Y bien?

-Falleció. De ahí que determinara estabilizarme en Cotswolds.

-No es mi problema- manifesté con decisión y coraje-, figura como resolver tu crisis existencial bajo tus propios medios y suficiencias. Ocurre algo con tu cerebro o salud mental. Sugiero que asistas o consultes a un especialista. ¿Vampiro dices? Vaya pieza de teatro ambulante la que has organizado de camino aquí. Elogio la ambientación de tu residencia. Toque clave y apropiado para el convencimiento de los fieles del terror. Los vampiros son producto de la creación narrativa y las tradiciones orales.

Sus colmillos afinados acariciaron mi cuello ágilmente. En esta oportunidad (si podría designarse bajo algún término parecido este resultado de la eventualidad) su aliento y el residuo de su respiración se combinaban involuntariamente con los nervios que emanaban de mis propios procedimientos, impresionados y simultáneamente atemorizados por la calidad de sus excelentes y ágiles reflejos.

-¿Me crees ahora?-el desmesurado esfuerzo por hincar por completo su dentadura en mi cuello no sería necesario. Solo tendría que haber apartado su cabeza de esa incomoda ubicación de manera violenta para haber efectuado mi ligero homicidio-. Eres una bruja. Tu sangre fluye con el mismo vigor apresurado con el que corría el líquido, en el interior de las venas de los antiguos sabios. Lo pronostiqué en el tren. Además- con sutileza abandonó mi cuello para a continuación, sostener mi mirada con la calidez de la suya-, lo puedo estudiar ahora en tu mirada- mi nariz habría podido chocar sin intención alguna su mejilla si hubiese decidido continuar con la involuntaria operación de respirar-, solo tu puedes aplicar ese conjuro. Lo suplico. Si la ejecución no funciona, envío una autorización personal al consejo solicitando la práctica del mecanismo estipulado para el castigo de un agravio y serás libre de verme renunciar a la inmortalidad y de regresar a Termonfeckin o… Londres o…donde gustes ir.

17/12/11



Entendía que eran diferentes. Lo había descifrado así desde que era una niña de mente sensata. El mundo constituía unza infinita red de diversidad en la que cada ligamento del tejido absoluto, refugiaba una especie en particular. “En el planeta coexisten-así iniciaba la narración de mi padre a la luz de una lámpara de aceite cuando acostumbrábamos a acampar-, individuos mortales e inmortales, respetando sus virtudes, semejanzas y desigualdades. Los inmortales de tez pálida se caracterizan por burlar a la muerte y apostar con ella simultáneamente, el grado de supremacía por el que compiten para dominar la existencia al otro lado del arco de plata. Las almas al fallecer, atraviesan este arco entregándose a merced de los espíritus con facultades positivas, o a las intenciones de soldados oscuros que custodian el orden hasta escoltarlos al infierno.

Existen hijos de la oscuridad y de los bosques, eternamente humillados por razas que se califican como superiores a ellos. El asunto es que todos somos iguales y al mismo tiempo tan distintos unos de otros en señales tan superficiales que sería más prudente ignorar. Así, los seres no contarían con justificaciones en sus interiores para encubrir el rencor. Fascinantes son ciertamente los licántropos. Las brujas y magos desafiamos el límite establecido a la verdad y el conocimiento atribuido de la dimensión, aun cuando somos esclavos de nuestra propia mortalidad. Pendemos de ligeros hilos que un desafiante conjuro o práctica pueden amputar. En las aguas conviven tritones y sirenas dispuestos juntos a seducir a marinos y piratas. Poseidón transmitió cierto espíritu travieso representativo a sus conductas. Creaturas que custodian la mortalidad de los humanos y anuncian el fin de nuestros días con cantos siniestros. No estaremos solos jamás, Chuck.”

-Personalmente no estoy muy cómodo con mi condición-añadió-, detesto depender de externos para sobrevivir. Y aun más, es para mi suficientemente vergonzoso y desmesurado verme obligado a aniquilar a alguien más para satisfacer fines personales. Es ridículamente egoísta y un verdadero crimen, en efecto lo es.

Lorcan empuñó en su mano los trozos de ramas secas y húmedas que elevaba del suelo al ritmo en que infligía su sentimiento en la objetividad de mi criterio. Se dispondría a retorcerlas hasta tal grado del que de las mismas no se obtuviese más que partículas resultantes de un otoño diferente a los anteriores.

-Hace un par de años-retomó el sentido de sus palabras-, se ajustó un convenio en que sobreviviríamos bajo la sangre de a lo sumo, tres individuos. Más que un convenio recriminaría con empeño y validez que resultó ser un castigo injusto y una decisión inteligente. Me explicare con más claridad. Como vampiro reconozco que es poco el control que se le atribuyen a los comportamientos producidos a raíz de la sed de sangre. Es estúpido-rió-, pero… es lógico. No siempre vivimos en pequeñas villas Charlotte-en su mirada se reproducía una secuencia de recuerdos útiles para mi entendimiento-, en las grandes ciudades el nivel de homicidios se elevó considerablemente, lo que despertó además de la irregularidad de la sociedad, el interés de los investigadores y el departamento de policías por descubrir quien dirigía una fuerza tan inteligente para no ser capturada. Una amenaza para los vampiros porque nuestra reputación fantástica llegaría a ser una certeza. La evidencia se complicó cuando la sociedad destino sus sospechas a aquellas entidades que pueden destruirnos: las brujas. Se estipuló entonces que serían fracciones de sangre, estos individuos encargados de suministrar el nutriente periódicamente. Quien infringiera el acuerdo, excediendo la restricción, sería castigado.

¿Podía destruir un vampiro si me lo proponía? ¿Por qué jamás recibí esa lección en casa? O en su defecto, ¿se me dificultaba recordarla? Sin intención alguna, Lorcan me había concedido la llave para dictaminar mi justa libertad.

-Los internos son nuestras fracciones de sangre. Por ello contamos con tres viviendas. La distribución se puntualiza correctamente y es más equitativo el concierto.

-¿Cotswolds, Termonfeckin y…?-pregunté ansiosa por acostumbrarme con experiencia en la materia.

-¿Has escuchado alguna vez sobre el Castillo Poenari en Rumania?-compuso una sonrisa traviesa sobre sus labios-. La fortaleza original de mi abuelo, sobre quien crees leer en la obra de Stocker-burló un momento-, la estructura tuvo que ser reconstruida recientemente como producto a un deslizamiento de tierra que envió parte de la misma al río Argeş. Mi padre resolvió disponer de una propiedad próxima a ese territorio y nuestro tercer refugio se establence entonces en Căpăţânenii Pământeni, una villa de la comuna de Arefu. Te aburro sin voluntad alguna con lecciones eventuales de geografía, ¿no es así?

Sin figurarlo reí.

-Mi propósito consistía en venir a Londres para aprender-musite.

-Estos hechos contribuirán a la estructuración de tus propias conclusiones, ¿me equivoco?-Lorcan se aproximó velozmente para ocupar una posición contigua a mi cuello descubierto. Susurró-, figuraras ya la finalidad de tu estadía aquí, espero–Entrecerró sus ojos, incómodo por el reflejo del sol, ingeniando un método disimulado para ignorarlo-. Continuemos por aquí.

16/12/11


-Acompáñame Chuck, por aquí-Lorcan finalmente despidió la compañía del joven comprometido con sus labores diurnas, y recobró su marcha introduciendo una llave en la cerradura de metal oxidada para abrir la cerca.

-Lorcan…no me gustaría sonar como una mujer de muchas peticiones pero en el tren-apuntaba al ritmo en que esquivaba las hojas amontonadas y las ramas secas de arboles próximos-, se acordó cierta retribución de tu parte, en función de mis estudios, el motivo original por el que venía a Inglaterra, ¿recuerdas?

-Por supuesto- asintió acentuando su nivel de lealtad y cortesía-, le he pedido a Ginny que se responsabilice de contactar a un sabio en la materia del aprendizaje. Alguien que justamente conocemos muy bien. No obstante, ¿dispondríamos de alguna sugerencia de tu parte? Porque un trato es un trato-sonrió ingenuamente.

-Bien, de hecho-expuse con timidez-, ya que lo mencionas, podría enviarle una correspondencia al profesor Molony, solicitando su asistencia educativa o tutoría personalizada, que recibe curiosamente en mi hogar referencias brillantes.

Mi padre trabajó junto a él alguna vez impartiendo conocimientos y argumentos que perfilaban una interesante relación entre la magia y la ciencia, contribuyendo a la justificación científica de lo que muchos calificaban en los tiempos modernos como una serie de conjuros infantiles que evocaban la imprecisión de la Edad Media. Lo cierto es que aquello que los humanos no distinguen, ha existido allí siempre desde el origen del mundo. No solo los testamentos religiosos y las teorías evolutivas ilustran las concepciones de los orígenes de la vida. Rebosan criterios de magos y brujas que registraron sus fundamentos y percepciones milenios atrás, en libros que la humanidad estima de prohibidos o poco objetivos. Pero, ¿no es en su mayoría todo relativo?

-Entonces nos comunicaremos en cuanto antes con él- Lorcan resolvió con semblante decidido y expresión amigable.

A continuación, nos vimos acompañados por arboles que determinaban el sentido del sendero por el que cabalgaban ágilmente caballos impulsando la eficacia de coches cómodos y prácticos para el transporte entre las villas. El esfuerzo físico del mamífero trabajaba bajo la manipulación de cocheros acostumbrados al oficio como producto de la experiencia. El viento desorganizaba los mechones de mi cabello y algunas hojas crujían debajo de mis zapatos al imponerse el contacto de los mismos con la superficie. Otras en cambio, resolvían caer libremente sobre nuestras cabezas.

-¿Qué implica ser tu “fracción de sangre”?-indagué con curiosidad, distinguiendo el sentido de los términos orientados a la previa conversación que habíamos sostenido junto al jardinero.

-Preferiría ilustrarte en el asunto en otro lugar más prudente- pronunció sin desplazar la vista del horizonte.

-Esta es una oportunidad y un espacio prudente para aclarar inquietudes sin resolver, si es de tu aprobación, claro- insistí con determinación.

-En el tren-suscito su tesis sin despertar mucho interés por argumentarla-, consideraste por un instante lo que éramos Ginny y yo, ¿no es así? Advertiste tus especulaciones cuando el incidente se salió de nuestras manos, momento protagonizado además por las conductas violentas y sorpresivas de mis hermanos. Admito que eso incito mi interés en tu manera de proceder, pues tus interpretaciones claramente son brillantes y ágiles. Elemento necesario hoy en día. Sin adjuntar a la descripción positiva de tu identidad, la serenidad que gobierna tu temperamento. Es… inusual. Reconociste entonces que soy un vampiro porque has venido enfocándote en los patrones representativos gracias a una fuente que si bien es de fines literarios, constituye una marco valido de certezas. Mi padre y el caballero Abraham Stocker, compatriota tuyo por cierto, cruzaron palabras en una celebración familiar donde tuvieron la oportunidad de conocerse.

Intervenía con un estilo particularmente misterioso este sujeto-rió confiando su observación en la mía. El sol tenue y su ausencia depositaban un brillo especial en sus pupilas.


15/12/11

-Cuando se ajustan estos candelabros sobre las columnas-refería con claridad y atento a sus compromisos, entregando simultáneamente instrucciones al jefe de actividades, un Lorcan, situado allí con una compostura envidiada por herederos a reinos ilustres-, ¡Oh! Has desayunado ya, Chuck. Esplendido-apenas y había consumido la mitad de lo que reposaba sin mucha estética sobre el plato con decorados ostentosos-, ¿Consumiste el medicamento?

El caballero de tez pálida, factor característico y dominante en la vivienda se marchó prudentemente registrando un par de datos en su libreta, con una pluma similar a la que debía conseguir para reproducir sobre mis pergaminos garabatos.

-Por cierto, seré más cortés la próxima vez. El es Timothy, más conocido como Tim claro, fuera de la atmosfera de responsabilidades y profesionalismos. No participó de la maravillosa operación de captura-rió-, del tren, pero si de la administración de este lugar.

-¿…Que se dedica a qué exactamente?-cuestioné ágilmente garantizando mi propia protección en un vestíbulo solitario y silencioso de ecos profundos.

-Contamos con dos responsabilidades públicas aquí: La administración de la biblioteca-explicaba mientras extraía de un gabinete una serie de portafolios en los que escudriñaría un elemento valioso-, y además nos encargamos del control de servicios funerarios. Ocupándonos de todo el procedimiento que esto consta, papeleo que certifican los arreglos con el cementerio, la redacción de obituarios, de la que yo personalmente me encargó, el previo embalsamamiento, preservando la calidad del cadáver, cremaciones, y la tradicional ceremonia funeral. Asuntos oscuros y directos, un poco amargos para mi gusto pero respaldan nuestra estadía aquí-finalmente había resultado de su frenética búsqueda, la conservación de una tarjeta de presentación que exhibía mi nombre grabado bajo tipografía clara y brillante. “Charlotte Youngblood” releí.

Caminamos en dirección a la entrada principal aferrando nuestros organismos a una idealización de calor corporal absolutamente intangible necesaria para sostenernos firmes y seguros contra las ráfagas violentas de aire, que buscaban frecuentes luchas.

-Es producto del otoño- mencionó más para si que como una observación dirigida al flujo de la conversación-, así que Chuck, ¿consumiste tu medicina?

-¿Es voluntariamente necesario?

-¿Qué mensaje preferirías que destináramos a tus padres? ¿Un…”falleció ajena al dolor”? O gustarías mejor una nota suicida. Soy experto en su orden narrativo-sonrió con ironía.

-¡¿Es que estoy sujeta a morir?! O debemos fingir que lo estoy-exclamé aterrorizada deteniendo el ritmo de mis pasos.

-Es lógico. Si involucramos tu salud es porque esta actividad es seria. Propone compromiso y disposición permanente de tu parte. No buscamos tu autorización, pero tampoco pretendemos consumir tu existencia. Las repercusiones comprenden asuntos que no deberíamos resolver porque en nuestros convenios una de las partes concluye normalmente lastimada.

-Pero…-distinguí nerviosa-, podríamos figurar una excusa más delicada y sutil en lugar de tan drástico anuncio. Mi padre tiende a protagonizar episodios epilépticos y no me gustaría responsabilizarme o incentivar la más mínima irregularidad en mi hogar.

-Podría personalmente encargarme de ellos si gustas así-sonrió jovialmente desplazando su expresión vacía por una genuinamente fraternal-; con frecuencia debo auxiliar a mi hermana Emma en Termonfeckin.

-¿Por qué pueblos o villas minúsculas? No suena muy brillante dado que la gente suele reconocerse con más facilidad-casi tropezaba con un sendero limitado por piedras ordinarias-, ¿no se interpone ese detalle en sus objetivos?

-Precisamente disponemos de mayor control sobre las personas en territorios donde podemos cruzar palabras con todos y cada uno. Sabemos como proceder y defendernos. De cualquier manera, la sociedad nos aprecia por nuestros cometidos.

-Buen día, señor Evans. ¿Requiere de la disposición de alguno de nuestros conductores para su movilización por la plaza?-indagó con sumisión un empleado domestico responsable a juzgar por los restos de pasto en su uniforme, de la jardinería de la zona. Los setos eran tan aterradores y terroríficamente sombríos que resolví creer que el chico no era un experto en su función y que probablemente tratábamos con un interno más.

-Agradezco su atención, Detlev. Preferiría enseñarle el camino a Chuck de esta manera. Casi lo olvido, ella es Chuck. Chuck permíteme presentarte a Detlev- Lorcan incentivó lo justo para sugerir una amena presentación entre ambos.

-Es un placer, señorita.

-Es mi fracción de sangre-sonrió rodeando mis hombros con una de sus extremidades-, y se encargará de la organización de la biblioteca. ¿Te importaría compartir el comunicado con el resto del personal? Resumiríamos aspectos triviales de presentación.

-Descuide, señor Evans. Les informare a los otros dependientes el orden de las cosas. Será sencillo distinguirla-bromeó señalando la tonalidad de mi cabello.

-Es irlandesa-compartían el sentido del humor.

-Es muy bonita-precisó finalmente guiñando un ojo con cierta picardía que advertí inmediatamente.

-Es joven y fuente de vida-añadió Lorcan.

-Y continuo aquí-murmure incómoda.

13/12/11

Insignia.




Los días de lluvia son mis favoritos. Producen una constante sinfonía que desplazan los incómodos silencios e incrementan una intensidad involuntaria en los latidos de mi corazón.

Desperté y admiré por un instante el resplandor que se reproducía genuinamente sobre los cristales que pendían con arrogancia de la lámpara ajustada desde el techo con tornillos oxidados y presumiendo un diseño tan arácnido como sombrío.

El resultado de la producción visual era una magnífica presentación de tonalidades, formas y colores que perjudicaron la extensión de mi sueño.

Distingo además una esencia a cigarros con naturalidad que alegaría, dificulta mi paz.

A mi lado, sobre una recursiva mesa de noche, reposaba sellado bajo una insignia que antes había estudiado minuciosamente en el tren, sobre el equipaje de mis compañeros de travesía, un sobre que además perdía atención absoluta, producto de su ubicación junto a una lámpara de aceite desgastada y un consumido brebaje depositado en el interior de una taza de porcelana inglesa.

¿Dónde había abandonado los anteojos? Descuidadamente aguardaban sobre una almohada adyacente, cumplir con sus funcionalidades diarias.

“Estimada Charlotte-rezaba con cordialidad la introducción del texto-: reciba una grata bienvenida y una amena estadía durante estas siguientes semanas en el domicilio Tepes-Evans.

Encontrará sobre el gabinete próximo al ventanal un documento en el que adjuntamos su horario de operaciones matutinas y vespertinas, que adoptará mientras comparta su productivo servicio con nosotros. Archivamos además, un plano arquitectónico completo de la infraestructura y un par de excelentes referencias del inmueble y de los establecimientos cercanos al mismo. Conserve adicionalmente la siguiente tarjeta que se desprenderá a continuación por su propia seguridad. Entenderá como utilizarla.

Cordialmente,

Lorcan Evans, propietario suplente de la biblioteca pública de Cotswolds."

¿Servicios? El asunto no era en lo absoluto claro. Analice el horario mencionado y descubrí que curiosamente había conseguido un empleo sin proponérmelo. Me preguntaba como debía proceder e intuí que lo más conveniente sería tomar un baño para iniciar adecuadamente las futuras actividades.

En mi cabeza figuraban proyectos sin concluir, estudios que atender y respuestas que proporcionar a mis padres. No era lo suficientemente ingeniosa para planificar una fuga, así que resolví satisfacer a los individuos superiores de mi independencia como podía.

-Buen día-primera actividad en la lista: asistir al comedor junto a otros cuantos internos. ¿Internos? ¿De qué se trata toda esta serie de asuntos? En su mayoría eran mujeres. Compartiría funciones con siete mujeres jóvenes y hermosas (sería injusto no precisar) y un joven de aproximadamente dieciocho años, tan encantador como sus colegas. Lucían cansados y señalaría que enfermos de infecciones sanguíneas. Su tez exponía un cuadro clínico extremadamente pálido e insípido.

-Youngblood-afirmó una mujer situada junto a la cabeza de la mesa. Sostenía un platillo alimenticio constituido específicamente por una manzana, huevos revueltos y un pastelillo de dudoso consumo previo-, este será su lugar desde ahora-, indicó un asiento junto a su establecida posición-, se desayuna a las 7:30 y buscamos custodiar la puntualidad de nuestras labores. Al finalizar se consumen estas píldoras en el orden establecido.

Eran tres capsulas farmacéuticas que jamás había visto en mi vida y por consiguiente no ingeriría hasta saber que respaldaban o preservaban:

-¿Cuál es su finalidad?

-No es mi responsabilidad ilustrarlos en la gama de inquietudes que conserva el castillo. Yo me ocupo de su alimentación, señorita Youngblood-refutó fríamente dirigiendo sus pasos a una cocina amplia y más similar a un centro hospitalario de medicina legal, que a un deposito de preparación de alimentos.

-Te mantienen con vitalidad y existencia- Lorcan se detenía cortésmente detrás de mi posición asignada buscando retirar la cercanía del asiento con la mesa, para permitir mi cómodo ingreso sobre la silla-, algo que necesitaras constantemente mientras continúes aquí.

Sonreía.

-Buen día, señoritas-añadió adoptando una serie de modales encantadores que fascinarían o despertarían hasta el interés de un cadáver-, y Bill, por supuesto. Es para mi un verdadero privilegio presentarles a Charlotte Youngblood, quien además de la conocida y delicada responsabilidad, se ocupará de la organización de la biblioteca pública, suplantando las actividades de nuestra considerada y fallecida Sarah.

Escuchaba con atención intentado justificar el enigma propinado valiéndome de argumentos confiables para sustentar un posterior juicio seguro y objetivo.

-Esperare en el vestíbulo para enseñarte el camino que te conducirá a la biblioteca.

Asentí, observando como regresaba sigilosamente sin ser perturbado por fuerzas externas hacia su destino.

-Escucha Charlotte-aclaró una joven rubia de mirada vacía, de pómulos y venas pronunciadas y de ojos amarillos-, llevo años aquí. Trabajo para los Evans desde que recuerdo. Si quieres permanecer con vida, acostúmbrate a las comodidades de Lorcan y satisfácelo como guste. El corresponde ahora a ser la figura absoluta a la que debes servir…Es tu amo.

En sus brazos sobresalían cortadas y heridas aterradoras que impresionaron mi estabilidad fugaz.


31/8/11

Wish you were here.




Su mirada reposaba ahí, sin inconveniente alguno, sin la minúscula partícula de inquietud. Suspendida allí, su mirada en un lapso de tiempo fugaz. Su mano recorría el camino que conducía la orientación misma de sus mechones de cabello y sin evitar dejar de sostener la entonces mirada confundida. El seño fruncido incitaba al discernimiento de sus reflexiones internas. Su sonrisa. Una espontanea sonrisa que encubría esa vejez anticipada e iluminaba la esperanza sutil de un niño. Reconocía como mi organismo palidecía conforme a cada segundo. Y él continuaba allí. Había estado justamente en esa porción de espacio a su lado. Analizarlo…o admirarlo desde este ángulo era una oportunidad concedida por la energía del universo antes de morir… Morir a su lado, cuan celestial manera de morir.

Mientras mis parpados descendían cansados, el dirigió su infinita mirada sobre mi por ultima vez. Sonrió de algún modo que ambos intentábamos descifrar o ajustar a nuestra conveniencia. Habíamos reconocido en esa mirada, un otoño singular y significativo que jamás habíamos imaginado. Se aproximaba el invierno y también una fría ráfaga de despedidas.

-Gracias-pronuncié con absoluta dificultad, despidiendo de mis labios gotas de sangre.

-Todo estará bien. Me gustaría confiar que es así.

-Lo es. Por ello…gracias.

Supuse que ese posterior, espontaneo y repentino sueño tranquilo era producto de la expiración.

No obstante, los conjuros y encantamientos practicados la noche anterior habían generado en mi sistema nervioso un colapso en el control de los referidos nervios. Últimamente venía configurando el orden de mi muerte y el sueño tranquilo, finalmente era solo un sueño.



28/6/11

O calle para siempre.



-¿Por qué el placer advierte restricción si de extender el silencio entre dos individuos se trata?
Lorcan añadió a su lista de inquietudes:

-He tratado y compartido términos infinitos a lo largo de la vida y la considerada muerte, ¿cómo no puedo sumergirte bajo la belleza, la gracia, la ‘magia’- encontré un énfasis voluntariamente sobre-pronunciado en dirección a este termino en especial-, y la magnitud de una frase que pueda desprender tus ánimos del pavimento.

-La gravedad no viene ejerciendo ninguna influencia sobre mi organismo en estos recientes días, lo cual es una absoluta ironía- murmure-, apreciando la incapacidad de mi resultante espíritu, por ausentarse de esta vida en un instante y regresar a Termonfeckin, donde apenas y puedo distinguirme a mi misma. Dispénseme por mi insuficiencia de cualidades modestas, prudentes y modales extraños a cualquier educación.

-¿Cómo te dispensaría por algo que no has cometido, Chuck?

-Curioso e irónico. Si entre mis oportunidades se comprendiese, yo rechazaría cualquier solicitud de perdón que dedicasen usted y su familia, a mi persona, con argumentos suficientes para defender mi posición.

-Tan frágil supones ser a través de tu apariencia y los hábitos mentales revelan la firmeza de tu carácter.




6/12/10

Continuación de Chuck's Journal


Jamás había encontrado tanta similitud entre dos individuos de diferentes sexos. Aunque de cualquier manera, Lorcan presentaba un aspecto jovial sin necesidad de presumir un par de hoyuelos insuficientes sobre su rostro.

-¿De acuerdo?-más que una sugerencia la incógnita se consolidaba como una orden.

-No mantengo problema-la joven ejecutó una ligera reverencia y susurró un educado ‘con permiso’ que precedió la sutil retirada.

Mis mejillas expusieron una ridícula porción de muestra de sangre al recordar que recientemente había “disfrutado” de un baño relajante.

Lorcan examinó la charola evitado adoptar por completo su vergonzosa posición. Finalmente indujo-: Sería prudente que dejara esto sobre el tocador. Casi lo olvido, come correctamente-al encontrar mi confusión, continuó asegurando-: debes comer correctamente, así que te suplicaría que no evites los alimentos por represiones o caprichos frente a toda la situación. No sería una estrategia inteligente.

-Te agradecería que dejases la selección de estrategias de supervivencia en mis manos.

Asintió y sencillamente se limitó a cerrar la puerta tras de sí.

Honestamente no me apetecía ingerir algo en lo absoluto. Mi intención erar morir bajos mis propias circunstancias por no mencionar que bajo mis propias decisiones, pues el orgullo me impedía hacerlo bajo las imposiciones de alguien más.

Ni siquiera me era posible practicar magia. ¿Qué espíritu debía sostener si las explicaciones a mi naturaleza habían sido arrebatadas vilmente? Los objetos correspondientes a los estudios mágicos en general, fueron confiscados al instante de la persecución, con la que mi mente se distrae entre lapsos de tiempo débilmente escondidos. ¿Aun resguardaría mi dignidad?

Recurrí a la desesperación, al menos suponía ser una salida fácil ante los razonamientos lógicos que debilitaban con superioridad mi cerebro. Sin embargo, conocía perfecta y claramente que pender de sus frágiles redes no era mi intención ni mi objetivo.

Mi propósito era claro, conciso y específico: estudiar todo lo relacionado a las artes oscuras y sus defensas. Lo que concernía a los estudios regulares de magia sería atendido pacientemente por el volumen tradicional: ‘Sortilegios y su historia en medio de la sociedad mágica’ por Donna Sprout, una sabia y chiflada bruja a la que debía mi abastecido conocimiento respecto al área.

29/11/10

Continuación de Chuck's Journal


Amanecía con un aspecto triste en el llamativo punto histórico y arquitectónico de la villa de Costwolds. Los pastores trabajaban en sus extensiones de campo y dedicaban aproximadamente veinte horas diarias a tantas labores que veía innecesarias.

Mientras tanto sobre las mismas extensiones rurales en las que se imponía majestuosamente el castillo, se lograba determinar con claridad, los sonidos sordos productos de las cocineras y su poco cuidado para con los utensilios domésticos, y de los asimismo cocheros, de quienes derivaba más ruido que el popularmente reconocido por los caballos.

Había sido mi primera noche oficial bajo la penumbra de la terrorífica edificación y debía ameritar entonces, que resultaba un verdadero placer continuar con vida. No obstante la posibilidad de mi homicidio generaba escalofríos a mis redes nerviosas.

Accedí a tomar un baño en la nada privada sección correspondiente a dicha función. La desconfianza no permitía mi ignorancia ante el suceso que comprendí luego de varios análisis, tendría que enfrentar diariamente.

Incrustado sobre la columna tapizada con diseños ornamentados pero al mismo tiempo expositores de intensas capas de polvo, se erguía firmemente una repisa de madera, la cual a diferencia de su sostén, si ostentaba un aspecto delicado e incluso fino.

En esta repisa, se levantaba con aun más superioridad, un botiquín que gracias a la cruz roja ilustrada sobre la primera cara del objeto geométricamente elaborado, figuraba pertenecer a los primeros auxilios.

Finalizado el incomodo baño, agilicé mis pasos lo suficiente como para rozar libremente el contorno del susodicho con la yema de mis dedos, del que además, manaba un estremecedor aroma a oxido. La curiosidad succionaba mi aliento.

-¿Chuck?-los golpes en la puerta con acabados de ébano, estremecieron mi organismo en un grado de mayor intensidad al estremecimiento conseguido antes-, ¿has despertado?

Permití que un ligero lienzo abrazara mis hombros descubiertos y fue entonces cuando decidí articular las palabras “por favor, adelante”.

Se trataba de Emma Evans, el inocente y poco carismático tesoro de los Draculea. Su silueta era bastante agraciada en comparación a la falta de espíritu que suponían sus gestos. Los hoyuelos intensos y pronunciados que se formaban junto a su sonrisa, en cambio, le proporcionaban un aspecto jovial y simultáneamente enfermo.

-¿Has amanecido bien, Chuck?- inquirió exponiendo su amplia gama de correctos modales. Asentí concisamente-: Eh…-advirtió los escasos harapos que suministraban seguridad a mi figura y con una expresión de sorpresa añadió-: He acertado contigo en un momento de categoría íntima, supongo Tú…Tu comida espera abajo- Sonrió gentilmente y en un inesperado acto, el dormitorio se vio de la misma manera, acompañado por la presencia de uno de los suyos, su hermano Lorcan. Este último sostenía una charola de plata que escondía sobre si, bajo una cubierta del mismo material, lo que aseguraría como mi desayuno. Lorcan replicó ante el veredicto de su hermana menor, insistiendo con algo que se percibía como una idea lo suficientemente estudiada, a juzgar por su falta de argumentos y completa seguridad-: No. Entre menos contacto exista y se desarrolle entre Chuck y el resto de individuos que eternamente moran aquí, más indicado y considerado resultará todo esto.

Bien, lo admito. Esta no merece autodenominarse 'continuación' puesto que no sucede a nada en especial. Hace falta el fragmento de la persecución en el tren y la bienvenida de Charlotte organizada por un ser crucial en este relato, sin embargo, no he podido resistirme a subir esta manifestación de que sigo con existencia. ¿Y sobre la foto?Personifica muchísimo el concepto intangible que tengo sobre Emma.

12/9/10

Continuación de- Chuck's Journal



-Aseguraría que preferirás ser extorsionada a cumplir con lo que te propondremos- continuó.

-¿Qué te hace llegar a esa conclusión?-opuse inmediatamente.

-La lógica… La experiencia…

-¿Haces esto a menudo?- definitivamente trataba con personas enfermas, por no calificar como locas maniáticas y las expresiones en mi rostro eran difíciles de camuflar: era demasiado tarde… Ya había compartido mi opinión.

-Ese no es el punto ahora mismo. Carecemos de tiempo, Charlotte- los centímetros que se imponían entre ambos desaparecieron en un parpadear, literalmente. Solo fue necesario de que mi mente divagara lejos en dirección a los colores del cielo para obtener a mi lado al ágil y sigiloso individuo.

-No acostumbro a hacer esto que observas con frecuencia. Reconozco, por experiencias ajenas escuchadas, que este es el espacio dirigido a matarte en silencio y ahogarte en un agudo dolor mientras en mi interior se sacia placenteramente una sed incontrolable. Sin embargo tengo una elección diferente que conviene a ambas partes involucradas en el asunto, tú y yo…

-¿Por qué tendría que actuar en tu conveniencia?-inquirí frenéticamente.

-¿Por qué una jovencita agraciada como tu corre en busca de su muerte y sentencia sus ultimas palabras groseramente?

Eleve mis ojos dejándolos en blanco e intente recobrar los residuos de paciencia que aguardaban dentro de mi sistema.

-La calma nos enriquece magnificamente, Charlotte. Puedo acompañarte con una acogedora taza de te que estoy seguro apaciguara tus nervios. ¿Estas dispuesta a una conversación adulta?

Negué con mi cabeza. Acto seguido, en un capricho abandoné el asiento con un impulso rápido sin esperar encontrarme a mi mala fortuna: el tren iniciaba su recorrido fuera de las vías y se instalaba bruscamente sobre la pradera, ocasionando cualquier perdida del equilibrio y como resultado a la primera ley de Newton, la que recuerdo corresponde a la de la Inercia, caería sobre Lorcan quien se limitó a reír.

-A toda acción se opone una reacción igual y contraria-murmuró cerca de mi oído-: Tercera ley de Newton.

Suspiré estableciéndome nuevamente a su lado.

-Bien…concluyendo, ¿cómo puedo ayudarte?

-Suministros- finalizada la observación a las pálidas palmas de sus manos, encontró en mis expresiones dudas que entendió debía resolver cuanto antes-: Sangre. Suministros. ¿Logras relacionarlo?

-¡Lorcan!- exclamaron al unísono melodiosas voces de las que lograba distinguir la de ambos sujetos y Ginny.

-¿Tu baúl?- respondiendo a dicha pregunta, señale con mi dedo índice en dirección bajo la ventana. Sosteniendo ilógicamente todo el peso del objeto con una mano, profirió-: corre hacia la cabina del maquinista. ¡Pronto!

11/9/10

Continuación de- Chuck's Journal


-Porque así se ha decidido. Punto- Lorcan finalizó el dramático monologo con una sencilla oración que había generado un colapso total sobre las bases que componían su estabilidad tranquila. No obstante, prefirió continuar con los hechos y dirigiéndose hacia el pasillo exclamó-: ¿Phil?

Las miradas hostiles viajaban a la velocidad de los rayos entre el simpático sujeto de personalidad ostentosa y Ginny, a quien decido referirme de tal manera quizá para resumir lo sucedido y proporcionarle menos carga a mi mano encargada de registrar todo lo sucedido sobre el papel.

-¿Algún problema?- Ginny opto por concluir el incomodo silencio y re-estableció una amena conversación en lo que a primera vista lucía como un buen grupo de amigos.

…Extraños amigos, realmente…

-¿Cómo marchan las cosas en Termonfeckin?-inquirió el tercer individuo al que he distinguido antes por poseer unos profundos e intimidantes ojos azules que suavizan en proporción sus facciones toscas-, ¿es cómodo?

-Es necesario, en realidad- esperaba continuar mimetizándome en los tapizados de los asientos como creo venía sucediendo, ya que a lo largo del momento ninguna de sus miradas estudiaba mi comportamiento irregular-. De cualquier manera alardeare las buenas impresiones del lugar.

-Aun no poseo respuestas, Ginnevra.

-¡Si, George! Es un espacio lo suficientemente cómodo y abandonado por cualquier señal de esperanza.

Tenía razón. Termonfeckin solo era una modesta villa con costumbres tradicionales, con una educación tradicional, con familias tradicionales… más sin embargo, con una forestación sensacional que nos esconde del bullicio de las sociedades actuales en gran medida.

-¿Y… cuál es el propósito con…?- entendí que se trato únicamente de un pequeño y minúsculo momento de paz que no merecía extenderse a lo largo del camino-. Tu nombre.

-Chuck…-limité en un susurro.

-De acuerdo entonces, ¿qué llevaremos acabo con Chuck?

-¿Ustedes? Absolutamente nada, por supuesto- sentenció en una oración imperativa, la pelirroja-: No corresponde a sus asuntos. Es entendido, ¿cierto?

Ambos asintieron y compartieron una mirada quisquillosa, dibujando sobre sus labios una sonrisa carente de alguna porción de inocencia.

-¿Podrían permitirnos un instante a solas?- no creí que estas palabras serían mencionadas en un tono triste por los personajes que yacían erguidos a nuestro frente. Reconocí inmediatamente la voz vacía de Lorcan. Agregó-: es menester.

Las intermitentes luces que atrevían a introducirse por el rabillo de ventana insuficiente de cortina, iluminaban nuestros rostros con colores vivaces y al ritmo en que en el interior de mi pecho se desenvolvía un nudo de nostalgia.

-¿Estas bien?- inició con lo que parecía una conversación psicológica.

-Aún no llego a la academia y ya siento que me privatizan de mi familia y de mi propia libertad. ¿Me estoy equivocando?

-En lo absoluto, y debo disculparme por ello. El destino es una red tramposa y prácticamente un juego de azar, a veces unos cuantos ganan u otros pierden.

-Me he acostumbrado a perder, así que el impacto no es de tanta magnitud. ¿Qué necesitan de mí? ¿Dinero? Provengo de una familia bastante humilde y preferiría que evitasen extorsionarlos…

-Es algo más complicado que eso.

14/5/10

(Horas posteriores al caprichoso incidente, escuche desde mi habitación, el estruendo que provocaban un par de libros pesados, en el interior del vestíbulo. Me importaba poco lo que sucediese en el exterior. Retorcí un poco mi figura y cambie de posición. Las almohadas impedían que respirara bien, pero al menos me obstaculizaban pensar en tantas cosas al mismo tiempo.

-Ginnevra- la dulce voz de mi madre traspaso la madera. Ingresó sin ninguna autorización a mi pequeño refugio y susurró a mí oído el nombre que había decidido concederme:- ¿Ginny? El profesor te espera en la biblioteca. Tu padre se enojara si lo haces esperar más de lo debido. ¿Ginny? Continúa con esta actitud y terminaras sola… como un verdadero vampiro.

Solo me percate de su ausencia cuando el silencio me abrazo por completo. ¿Cuántas horas habrían pasado desde lo que considere como una discusión? ¿Continuara, el profesor Lorkwood, esperándome, acompañado de una taza de te vacía? Nuevamente me importaba poco.

El único propósito que guiaba mis pensamientos, era el mismo que emprendí el día en que como una pequeña espía, observe una transformación. Para mí, para mi pequeño e inmaduro razonamiento, para mi débil y al mismo tiempo fuerte y terco carácter, será recordado como la más fascinante de las experiencias; y ahora, mientras contemplo el alto cielorraso de diseños ornamentados y barrocos, temí de no llegar a tal nivel jamás.

-Ginnevra, no quisiera interrumpir tu sueño, ni mucho menos, incomodarte…en lo absoluto- solo alguien emplearía a la perfección y de un tono sutil, todos los anteriores términos en una misma oración: el profesor Lorkwood-; más sin embargo, deseo invitarte a un modesto paseo, ¿Qué opinas?

El profesor Lorkwood no merecía ninguna especie de rencor o rechazo. Me asegure de responder a su petición con un “me resulta esplendido” lo suficientemente creíble y solicite de unos cinco minutos, aproximadamente, para arreglar en lo que fuese posible, mi decrepita apariencia. El profesor asintió con un “te esperare en el primer jardín”.

Antes de que mi cabello decidiera jugar con el viento (he descrito esto así, pues en el instante en que la ráfaga de aire recorre y acoge tu rostro, comprendes que te encuentras en un espacio totalmente paralelo al clima oscuro y sanguinario del castillo) el profesor me ofrecía su mano para guiarlo por el desconocido territorio. El señor Lorkwood, un hombre de semblante arrugado y con una constante y fija expresión de preocupación y rastros de sabiduría, sonrió al contacto de mi mano con la suya.

Había perdido la vista a muy temprana edad, pero no encontró en esta mala fortuna, un obstáculo. Yo sin embargo, entiendo que mentir hace a los demás sentirse correctamente bien o quizá hace sentir cómodos a los propios mentirosos.

-¿Alguna novedad querida mía?-pregunto simulando analizar una rosa marchita. Una de las atrevidas espinas creyó que penetrar su desgastada carne sería buena idea y llevó acabo su mortífero acto. El hombre se estremeció. No obstante, solo llevo su dedo afectado (el dedo índice) al interior de su boca.

-Mis padres decidieron finalmente, señor.

-¿Y qué han decidido?

Mi silencio bastó para responder su inocente pregunta. En exactamente dos meses, partiríamos a Londres. Cesarían las visitas del profesor y mis aventuras en este castillo no serían más que gratos recuerdos.

-A veces, debemos sacrificar cosas preciadas, por el gusto de un ser querido. Pronto, ya veras, como tu recompensa vale más de lo que encuentras invaluable. Sabias palabras las que te digo, Ginny. Las ha escuchado un niño pequeño, hace mucho, de un sabio consejo que su abuelo le transfería en un invierno hostil. Hoy quisiera que tú las conservaras entre tus memorias.

Asentí y continuamos por el sendero repleto de hojas secas.

El jardín lucía más solo, triste y melancólico que nunca. Es una fortuna que el profesor carezca de vista pues sus ojos han de marchitarse con tan poco agradable paisaje.

-Hoy preferiría que nuestras lecciones se basasen en conocimientos diferentes a los que estoy acostumbrado a impartirte. ¿Sabes por qué te he traído aquí? ¡Por supuesto que no!-negué con la cabeza, al tiempo en que como una blasfemia, escupió la exclamación- ni la raza más avanzada ha logrado desarrollar dicha habilidad mental de reconocer los motivos por los que…- se sacudió la gabardina y regresó a su tono habitual-: Mi error… querida mía, me he mojado los labios con agua prohibida. Volveré con lo que venía, ¿Sabes…o tienes idea de por qué…?

-No, señor- corte su largo discurso con un instantáneo no.

-Es totalmente lógico. Escucha y por favor, mantén tu atención a aquí, ¿quieres? La razón por la cual decidí emprender esta amena caminata es por un simple capricho que se elevó flotando por mis sistemas internos hasta mi mente. ¿Reconoces esa sensación, Ginny?

-No, señor- mentí.

-Entiendo. Una pregunta más Ginny, que me inquieta desde el instante en que converse por primera vez contigo, en esa tarde hace… mucho, ¿recuerdas?- asentí-: ¿Cuándo comprenderás que reconozco tus mentiras?

Aunque es casi imposible que perciba claramente mi reflejo, supuse que mis mejillas se sonrojarían involuntariamente.

-Es hora de irme, fue un verdadero placer conocerte, Ginnevra. Estoy seguro que llegarás lejos- dibujó una sonrisa en sus labios y apagó el estrepitoso reloj singular con el que cargaba a cualquier lado. Se acercó delicadamente hasta mi frente y selló esta con un eterno y paternal beso.

¿Por qué la felicidad es tan perecedera?


25/4/10

Ginnevra Evans2-





Cuando descubrí que mi padre me enviaría a un reformatorio para jovencitas, entendí que no sentía ningún afecto por mí. Creí que al menos sentiría una leve preocupación por su pequeña favorita dentro de su pecho; creí que su alma intentaría mantenerse pacifica y tranquila en su interior, pues llegaría a tal extremo de ira que las sienes de su cabeza explotarían en cualquier momento. Sin embargo, mi abuelo… mi imponente, fuerte y ejemplar abuelo sentenció la orden y mi padre afirmó con la misma expresión en su rostro, con la que acepta otra taza de te, durante la merienda, ofrecida por mi madre.

Corrí frenéticamente en dirección a la habitación de Phil y encontré entre sus organizadas y limpias posesiones, la daga dorada que se les entrega a los vampiros de nuestra familia. Partí escaleras abajo sosteniendo dentro de mi puño el delicado puñal preguntándome mentalmente si era lo suficientemente valiente como para cometer el siguiente acto.

Finalmente tropecé torpemente producto de una distracción y caí a los pies de mi abuelo. Su esencia y desagradable aroma penetraron dentro de mis fosas nasales, llene de aire mis pulmones y susurré:

-Estoy a su servicio por el resto de la eternidad- la dramática escénica inicio y su principal protagonista interpretó el papel ordenado.

La daga recorrió mi cuello suavemente como una pluma al tacto. La sangre brotó de mis venas y el calor humedeció mi piel.

Atrevidamente ejecuté un ritual del que necesitaba años de preparación.

Mi padre detuvo mi patético y ridículo acto justo antes de desfallecer en sus brazos.

Vlad aplaudió extasiado con el entretenido espectáculo y en el instante en que recordó cual era la forma adecuada para modular las palabras dijo:

-Eres una Draculea, mi preciosa y delicada Ginny. Bienvenida a la familia.

-Padre…- balbuceó mi padre. Sus manos temblaban y jamás le había visto antes tan nervioso como se exponía vergonzosamente-: Tan solo es una niña.

-Puedes llorar si te resulta cómodo, August- agregó con poca educación-… de cualquier manera, este es un largo proceso que debe iniciarse cuando antes. La niña es una importante pieza para…

-¡No!- profirió mi padre. Este era el momento que describí antes; el momento en que sus sienes explotarían alrededor de toda la pieza. Debía corregir los archivos en el interior de mi mente y señalar la siguiente frase con la tinta que produce mi sangre Le importo-: Ginnevra no formara parte de un plan que no tiene ni pies ni cabeza. Es mi última decisión.

-Siento una decepción abrazarme y una deshonra asfixiarme lentamente, hijo.

-Puedes decirle a ambas que ninguna es más importante que mi hija.

4/3/10

Ginnevra Evans-


Ginnevra Evans tomó el carruaje que la llevaría lejos de Londres.

Ubicó un par de cacharros, de gran valor cabe recalcar (únicos para ella) y poco agradables a la vista de cualquier mortal, en el interior de un ornamentado y gótico baúl.

Sonrió al cochero y el brillo de sus labios rojos color sangre, producidos por esta misma, brillaron en las pupilas oscuras del inservible hombre.

Ginnevra permitió que la mano de este a quien nos referimos rozara con la suya en un corto instante, al momento de ingresar dentro del oscuro medio.

El hombre levantó el baúl en su mayor intento por dejar cualquier objeto intacto y desafortunadamente la campanada del gran reloj de la plaza del pueblo resonó más que nunca en sus oídos, lo que provoco el susto y con este, una sinfonía de cristales rotos y porcelanas hechas trizas.

-¡¿Qué fue eso?!- exclamó Ginnevra.

-Señorita…Y..Yo…-el hombre sabía lo que sucedería a continuación.

Ginnevra enfureció a tal punto que sus ojos habían cambiado el tono esmeralda que poseía por un rojo escarlata perfecto.

Sostuvo al que ahora lucia como un pequeño hombrecillo por su garganta y se acerco a esta en un parpadear que ni tal hombre pudo cometer.

Sus colmillos se fijaron en la carne y succionó la sangre gozando cada segundo del banquete.

Terminada la cena, arrastró el baúl hasta el interior del castillo. Contempló por un momento como los cuervos se acercaban hasta el cadáver y agregó otra razón por la cual debía partir de Londres de inmediato.

-¡Anya… !¿Podrías enviar a alguien a recoger el desastre?

20/1/10

Entrevista

Así es, es un poco inusual en mi modo de escribir (aunque tampoco es que mantenga uno propio) pero es algo que debía investigar antes de continuar porque en mi mente han venido surgiendo un montón de incógnitas que han sido bendecidas con una pisca sustanciosa, podría alardear, de inspiración. Además siempre es bueno conocer más alla a tus propios personajes.

-Jimena: Muy buena noche muchachos… o quizá debería llamarlos de otra forma… ¿Qué les causa más respeto?

-Robert: Creo que con nuestros nombres bastara para referirse a cada uno.

-Jimena: ¿Alguna idea de por qué sus padres eligieron estos nombres…comunes, para cada uno de ustedes?

-Ginny: Ginebra era una de las ciudades favoritas de mi madre. Además de eso, no tengo idea de por qué escogió tal nombre.

-Jimena: ¿La mejor época que pudieron presenciar?

-Lorcan: Bien… Admito que uno de mis fuertes no es ser bailarín, pero desde un poco antes de los años 30 hasta los 40 en adelante, la música swing provocó que esta temporada o época fuese mi favorita; incluso si debía ser perseguido unas incontables veces por escuchar música negra.

-Tim: No puedo creer que aún lo recuerdes. ¡Y el buen blues!

-Lorcan: El blues…

-Jimena: ¿En qué acostumbran a viajar sino es en tren?

-George: Debes ser clara en cuanto a quien te refieres. En mi caso, prefiero transformarme o valerme de algún…llamémosle súbdito y ¡listo!

-Ginny: Me valgo de coches y… coches. (Risas… demasiado sombrías para lo que mis oídos tienen definido como una risa natural)

-Emma: En realidad siempre hemos de viajar en coches confiados a los nuestros pues solemos llamar la atención más de lo normal.

-Lorcan: Solo revisa cuan confundida se torno Chuck tan solo con una conversación con nosotros.

-Tim: Admite que fue divertido.

-Jimena: ¿Algún día piensan tomar de su sangre?

-Emma: ¿Sangre de Chuck? (Comparte miradas con sus hermanos)

-George: Siempre mantienes esa… esa curiosidad hacia lo prohibido.

-Lorcan: Preferimos no pensar en ello.

-Robert: Aunque no somos capaces o aptos de garantizar nada (De nuevo, más risas)

-Jimena: ¿Pueden leer las mentes?

-Phil: La muerte nos ha concedido ciertos dones que…logran recordarnos que ya no hacemos parte de los vivos y que hemos evolucionado a un nivel superior mental y cognitivo.

-Emma: Yo no puedo hacerlo. Me encantaría, más sin embargo soy capaz de cosas peores y sencillas de cometer que verán más adelante.

-Phil: Ginnevra, Lorcan, Robert y yo podemos. Se dice que son aplicados entre familia o aquelarre, sinceramente no tengo idea.

-Emma: Es otra de las formas en las que he sido excluida.

-Tim: Fuerza… Más sobrenatural que la definición misma, hablando del concepto que los nuestros aplicamos.

-George: Transformación… Solo unos pocos lo desarrollan y también unos pocos aprenden a apreciarlo. (Una mirada acusatoria se lee claramente en sus ojos)

-Ginny: ¿Es mi culpa, ahora, que encuentre eso completamente ridículo? Por vampiros como tú, nos tienen a todos insultados y mal calificados.

-George: Púdrete.

-Jimena: Desafortunadamente debemos culminar, ¿Una razón que compartirían para convencer al espectador que lea su historia?

-Robert: Sino deseáis no veo porque tenéis que hacerlo, siempre digo. No convenceré a nadie que se niegue a…

-Ginny: ¿Me permitiría? Creo que las historias aunque contengan un mismo tema… finalmente no son las mismas.

-Phil: Probablemente aquí el tema central sea la supervivencia que deberá desempeñar una joven amateur y novata bruja al verse rodeada entre una familia sádica y real de vampiros.

-Lorcan: Supones, como últimamente las personas vienen relatando, se desarrollara una historia romántica quizá una pasión prohibida pero sinceramente…

-Tim: Hay mucho más de lo que los humanos esperan.

-George: ¡Demonios! Pero si que encontraran sangre fresca…

-Emma: Y sarcasmo… ¬_¬

-Ginnevra: Nuestro favorito (Risas)

-Robert: Así que si deseas ingresar o introducir tus narices en nuestros asuntos, las páginas de nuestras vidas están abiertas para recibirte y atraparte dentro de un mundo lúgubre y... ¿Qué más?

-George: Quizá demasiado melodramático.

-Jimena: Gracias a todos. Cuando logre reunir a todo el grupo de brujas y magos por completo, conseguiré terminar en definitiva, la muestra de los protagonistas de nuestro relato. Muchas gracias de nuevo por aceptar esta entrevista y gracias a ustedes por darse un tiempo para leerla.

¡No…Rita!... ¡No..N..o me jales del cabello! ¡Prom…Prometo no quitarte tu trabajo!